Me hiciste recordar un encuentro que tuve hace ya muchos años en un table. Resultó que una de las bailarinas que me tocó ver era una compañera de mi salón de la secundaria, precisamente aquélla que nos traía a todos babeando y que "se creía mucho" porque salía con un chavo de prepa.
La llamé a mi mesa y al principio se hizo la desentendida. Terminó aceptando que si, era quien yo sabía que era. Sucedió que el chavo la dejó con premio y se desapareció, y después de la típica serie de desastres (no terminar ni la prepa, una serie de trabajos cuchos como demostradora y dependienta) decidió entrarle al talón porque era lo que mejor pagaba.
Para no hacer el cuento largo, la convencí de que me dejara "ayudarla económicamente". Pasamos una muy buena noche y, aunque acordamos repetirlo, nunca volví a saber de ella. A estas alturas será una mujer de 40 y tantos y, o se salió del ambiente o terminó en la Meche. La verdad que no se.
Saludos a todos y a ti, Marthita, si llegas a leer esto, pues saludos también y mucha suerte.